Cubierta Energética

La cubierta energética ADES es una estructura metálica de diseño espacial que integra captadores solares y eólicos pudiendo llegar a una densidad de potencia de hasta 200 W / m2.

Cubierta Energética

Esta cubierta puede colocarse sobre edificios, admitiendo grandes voladizos y luces entre apoyos, lo que permite aumentar el área de captación de energía muy por encima de la propia superficie del edificio y, por tanto, maximiza la superficie de captación.

Su capacidad para vencer luces muy amplias le permite unir edificios contiguos, armándolos y dotándolos de mayor resistencia, al tiempo que sombrea las calles o espacios libres entre ellos.

La cubierta también puede instalarse sobre espacios abiertos, para cubrir y sombrear instalaciones deportivas, parques, balsas, vertederos, etc.

 

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES

Estructura metálica muy ligera y de fácil ensamblaje, que se dispone formando pirámides yuxtapuestas de base cuadrangular cuyos nudos son equidistantes a 2,5 o 3 metros.

La estructura se forma con muy pocos elementos diferentes, que son fácilmente apilables y transportables y cuyo ensamblaje es muy sencillo.

 

 

La estructura se apoya sobre las columnas del edificio o sobre pilares construidos expresamente para ello. La distancia entre pilares deberá ser múltiplos enteros de la distancia entre nudos. Su diseño permite que se extienda sobre varios edificios, mejorando las propiedades antisísmicas del conjunto.

Las placas fotovoltaicas se sitúan sobre el techo de la estructura, con la inclinación adecuada a la latitud y orientación del lugar.

Las turbinas eólicas son autotimonantes con una potencia individual de 3 kW y se sustentan de los nudos  superiores de la estructura, manteniendo entre sí las distancias aconsejadas en función de la orientación de los vientos dominantes.

Los sistemas de acumulación y de gestión de la energía se diseñan en función de los requerimientos específicos de la instalación.

 

 

 

APLICACIONES

La cubierta energética puede aportar electricidad en un gran número de emplazamientos:

Edificios existentes (viviendas, hoteles, centros comerciales…). La gran flexibilidad constructiva de la estructura permite su adaptación al edificio, independientemente de su dimensión o su forma.

Edificios de nueva construcción, cualquiera que sea su uso. Si los edificios se conciben para albergar la cubierta energética, se alcanza una máxima sencillez y economía en el diseño.

 

Cobertura de espacios abiertos (calles, barriadas, centros deportivos, balsas, parques, estacionamientos, vertederos…)

 

 

Suministros en zonas aisladas: Dimensionando adecuadamente los sistemas de acumulación en función de la evaluación de los recursos disponibles y de la curva de la demanda energética prevista podemos resolver los problemas de abastecimiento de las zonas aisladas.

 


 

 

BENEFICIOS

Sostenible, puesto que aprovecha el potencial de energías renovables del emplazamiento, sin emisiones contaminantes.

Autosuficiente: abastece la demanda energética del edificio y/o zonas comunes.

Autofinanciable, a través de la venta de los excedentes de energía a la red de distribución.

Disminuye el déficit energético y las emisiones de la ciudad.

Generación in situ, con lo que se reducen las pérdidas por transporte de electricidad.

Disminuye la necesidad de grandes infraestructuras de generación y transporte, con sus consiguientes impactos ambientales.

Permite una gestión eficiente de la energía, de forma que la electricidad aportada para consumo, almacenamiento y suministro a la red se adaptan según convenga.

 

SOLUCIONES ENERGÉTICAS PARA LA CIUDAD

En el mundo actual, la ciudad es la gran consumidora de energía y, en consecuencia, el origen de la mayor parte de las emisiones contaminantes.

El consumo energético de las ciudades exige además la construcción de grandes infraestructuras para la generación y el transporte de la energía demandada. Estas infraestructuras originan numerosos problemas de impacto ambiental, al tiempo que precisan de ingentes recursos financieros y tiempo para su construcción.

La cubierta energética de ADES pretende incidir en el origen del problema, situando la generación de electricidad junto al consumo, y reduciendo proporcionalmente las necesidades de transporte de energía. 

Esta solución permite, no solo cubrir las necesidades energéticas del edificio o instalación que acoge la cubierta, sino  que gracias a su capacidad para aumentar la superficie de captación, puede generar excedentes que sean exportados a la red de distribución. Esta labor se realiza aprovechando los recursos energéticos naturales existentes en el entorno urbano, sin provocar residuos ni emisiones contaminantes.

Además, la instalación puede diseñarse con sistemas de almacenamiento de energía. El almacenamiento permite acumular el exceso de producción en horas valle, y verterla a la red en horas pico, aumentando la rentabilidad de la instalación.

 

DISEÑOS QUE SE ADAPTAN A CADA ENTORNO

El dimensionado de los elementos generadores de energía pueden adaptarse al potencial del emplazamiento concreto, primando la generación de energía eólica o fotovoltaica según interese, al permitir situar turbinas incluso en el techo solar disminuyendo así el potencial fotovoltaico y aumentando el eólico.

 

  

 

Las características de la instalación también pueden adaptarse a la normativa concreta aplicable en el lugar de emplazamiento. De esta forma, puede diseñarse para vender toda la producción a red, para satisfacer previamente la demanda del edificio que la alberga o para hacer una auténtica gestión de la energía que contribuya a alcanzar los objetivos de eficiencia energética y de cobertura de la demanda en horas pico.

 

LA ENERGÍA COMO MEDIO DE POLÍTICA SOCIAL

Desde un punto de vista social, las cubiertas energéticas también se adaptan a los requerimientos que se establezcan, permitiendo una explotación unificada del conjunto o que los distintos elementos generadores sean propiedad de los diferentes usuarios de la vivienda.  

En este último caso, una vez amortizada la cubierta, las familias que fueran propietarias de instalaciones individuales podrían obtener ingresos adicionales derivados de la venta de la electricidad generada por su instalación particular.

Otra vertiente social de la cubierta energética se deriva de la posibilidad de instalarla también en entornos aislados, para aportar necesidades de electricidad de comunidades o actividades económicas alejadas de las redes eléctricas. Esta aplicación incide directamente en la mejora de la calidad de vida de la población en localidades remotas.

 

CERRAMIENTO DE CUBIERTAS A PARTIR DE ESTRUCTURA ENERGÉTICA

Las cualidades de este diseño permiten que se pueda instalar un cerramiento suspendido de la estructura metálica. Con ello se consigue una auténtica integración entre la cubierta y el edificio, manteniendo la misma capacidad de la cubierta para albergar módulos fotovoltaicos y turbinas eólicas.

Para la sustentación del cerramiento se utilizan los nudos inferiores de la estructura como puntos de amarre, pudiéndose cubrir luces de hasta 30 metros, sin apoyos intermedios.

El cerramiento tiene forma curvada a dos vertientes, para favorecer la evacuación del agua de lluvia. Esta disposición curvada del cerramiento también mejora los flujos de viento,en el interior de la estructura metálica, con lo que se aumenta la producción eólica del conjunto.

 

 

 

 

En el borde del cerramiento se instalan canalones para recogida de las aguas pluviales, con un perfil en V. El agua que discurre por los canalones confluye en las cabezas de los pilares sobre los que se sustenta la estructura metálica. Estos pilares son huecos, con el fin de que actúen como bajantes para la evacuación de aguas pluviales hacia la red de vertidos, a través de la correspondiente zapata.

Esta disposición de la cubierta energética con cerramiento suspendido, permite optimizar la captación de energía y cubrir grandes espacios, que quedan protegidos de las inclemencias del tiempo.